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lunes, 24 de enero de 2011

Entrevista Jesús Arbués 22/01/11

  Sábado, 22 de Enero de 2011 09:07
NACHO GÁLLEGO/ Kike Lera y Joaquín Murillo, bajo la dirección de Jesús Arbués, se subirán esta noche (21.00 horas) a las tablas del ‘Siete Colinas’ para dar vida a unos personajes que se reencuentran y que hacen pensar.
Jesús Arbués es el director de ‘Gaviotas subterráneas’, un espectáculo que crea una inquietante atmósfera en torno a la relación de dos viejos amigos. La obra podrá verse esta noche (21.00 horas) en el ‘Siete Colinas’. Su director habló con ‘El Faro’ sobre el teatro y el papel de la honestidad en él.

–A lo largo del año hacen más de cien representaciones de una veintena de montajes que llevan hacia adelante. ¿Cómo lo hacen para que todo funcione?
–Tenemos mucha gente trabajando. Hay algunos espectáculos que van en repertorio y otros que son encargos. Estos últimos años hemos estado haciendo una obra cada tres días, aproximadamente. Somos varios equipos coordinados y llevamos varios proyectos en paralelo.

–¿El hecho de hacer tantos montajes es por pasión por el teatro o por necesidad y supervivencia?
–A todos nos gusta trabajar en esto, pero es cierto que en los tiempos que corren si quieres subsistir hace falta diversificar los clientes y no colgar todos los trajes en el mismo perchero. Para nosotros es muy importante trabajar con niños y con adultos por cada lado. Evidentemente es una necesidad. Nosotros lo hacemos todo con el mismo cariño y nos entregamos igual. Cuando uno está en una profesión como esta, en la que no te vas a hacer millonario, debe tener una honestidad en el trabajo.

–Supongo que la crisis no ayuda demasiado a subsistir...
–Yo siempre digo que las crisis tienen que servir para que la gente invente cosas, pero es evidente que hay menos bolos y eso lo notas. Una crisis te obliga a mimar al público, a optimizar la distribución y las representaciones, a que los teatros optimicen el gasto. Lo realmente importante es que la cultura llegue al ciudadano. Si para ello hay que poner menos celofán en el regalo, pues se pone. la crisis tiene que servir para eliminar lo superfluo, no lo esencial.

–Y en el teatro, ¿qué es lo esencial para usted?
–Creo que el teatro no es una cosa de ocio y entretenimiento. Pienso que es algo más y tenemos que tener esa pretensión. Nosotros no somos una excusa para pasar el rato porque no ofrecemos un entretenimiento vacío. La dictadura de las audiencias nos dice que aquello que vende es lo que sirve, independientemente de la catalogación que tenga. Yo creo que en realidad las obras tienen que tener algo visual, moral, educativo, intelectual y cultural que justifique que las instituciones inviertan, más allá del mero hecho de que la gente se ría con el teatro. La clave es que la gente salga del teatro habiendo pensado, siendo un poco mejor.

–Pero ‘Gaviotas subterráneas’ tiene mucho de obra de entretenimiento en el fondo...
–Sí, está claro que entretiene. ‘Gaviotas’ habla de intriga y de dramatismo. En el fondo, detrás de todo, hay una historia sobre el tiempo que se va, sobre la amistad y sobre el ser humano. Ésto es lo que a mí me llama la atención. Es evidente que la obra es entretenida y hace reir, e incluso llorar, pero más allá de eso hay algo que trasciende a todo.

–Esta obra llegará a Ceuta tras pasar por Sudamérica y triunfar durante meses por toda España, en especial en Barcelona. ¿Qué le aporta a la obra haber viajado tanto?
–El teatro siempre está a diez segundos de la catástrofe. Cada día es distinto, cada representación es única y cada vez que sales a escena te la juegas. Viajar siempre es interesante porque siempre te hace aprender muchas cosas. Una anécdota curiosa que ocurrió en Sudamérica es que la gente se reía mucho, de muchas cosas, cuando la obra sólo tiene unos toques de humor. Para ellos es como si fuera una comedia y eso te hace pensar que cada público es único.
 
–¿E influye en la obra?
–Totalmente. Un ruido, un público inquieto, un público atento pueden cambiar los matices de la obra. El público influye en factores como la concentración y la comodidad e incluso en la energía que le llega al actor. Hay una corriente energética que establece un nexo con el público.

- Ustedes hacen que parezca sencilla una cosa que es muy complicada: combinar la esencia del teatro más ancestral con las artes escénicas y la tecnología más moderna. ¿Cómo han logrado hacerlo?
–Con el tiempo y la edad voy comprendiendo algunas de las cosas que debo comprender del teatro. Ahora lo único que me pregunto cuando hago un espectáculo es si soy sincero o no lo soy. Antes pensaba sobre si estaba técnicamente mal o bien, ahora creo que eso está superado. Yo creo que cualquier cosa se puede hacer si eres sincero profesionalmente hablando. ‘Gaviotas subterráneas’ no lleva ningún efecto y, por ejemplo, ‘Habibi/Amado’ está completamente llena de ellos. Cada espectáculo requiere de una serie de cosas y lo importante es no dar el palo al espectador. Quiero decir que no hay que poner una pantalla de vídeo cuando no crees que haya que ponerla y viceversa. Hay una frase de Eduardo de Filippo que me gusta mucho y que dice: “Si vas a buscar la vida encuentras la forma. Si vas a buscar la forma encuentras la muerte”. Yo creo que la clave del teatro es ir a buscar la vida, es decir, la autenticidad. No engañar al público. Intentar contar una historia y ser sincero en la forma de hacerlo. Si haces eso la forma terminarás encontrándola. Si ves los dos espectáculos que te decía antes igual piensas hasta que son de diferentes compañías, pero cada obra requiere unas cosas. Lo que hacemos es coger a la gente y contarle una historia. Como creadores debe preocuparnos que se la crean.

martes, 3 de agosto de 2010

Entrevistan a Javier García Ortega...

Ecos                                                                            31/07/2010
LA ENTREVISTA
"Devoción es la forma de afrontar no sólo el trabajo, también la vida"
Javier García, actor de Producciones Viridiana y profesor de los talleres municipales de teatro

Javier García. / PABLO SEGURA
V.G. Su trabajo le lleva cada día sobre las tablas de un escenario. ¿Le gusta actuar fuera de él?
No, a menos que sea verdad eso de que todos somos actores, y el mundo un teatro.
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Como actor, ¿lo tiene más fácil a la hora de poner una excusa?
Al contrario. Se me nota enseguida.
 Quienes le conocen saben que no pierde la sonrisa casi nunca. ¿Algo innato o una forma de entender la vida?
No sé, me sale sola.
Por cierto, ¿qué le borra la sonrisa de la cara?
Un beso.
Pone usted mucha pasión en su trabajo. ¿Vocación o devoción?
Vocación para mí es el nombre de lo inevitable y devoción o pasión la forma de afrontar no sólo el trabajo, sino también la vida. Y no hablo de romanticismo, sino de entregarte a las cosas que haces. Si no…
¿Se entusiasma fácilmente con los nuevos proyectos?
Entusiasmo puede que sea mi estado más natural.
Como monitor, le gusta plantear siempre nuevos retos a sus alumnos. ¿Le cuesta estar parado?
Me es imposible estar quieto. Me pongo muy nervioso y empiezo a hacer mil cosas, planes…
¿También usted necesita constantemente nuevos retos?
Imagino que sí, pero no me lo planteo. Este trabajo es siempre un nuevo reto, no sé por qué pero siempre parece la primera vez. Cada personaje, cada montaje es como empezar de cero. Y parece que con los años no se pasa, se lleva mejor, pero no se pasa.
¿Qué es lo mejor de trabajar con alumnos amateurs?
La pasión, la entrega, la ilusión, la forma de afrontar el trabajo, la complicidad, la mirada limpia, el trabajo en grupo, el deseo de aprender… Yo disfruto mucho en las clases.
¿Y lo peor?
El teatro no es una actividad de ocio convencional. Exige un compromiso muy especial, y eso a veces es difícil. A medida que se acerca el estreno, los nervios también aumentan, y a veces son difíciles de gestionar al principio. Pero la experiencia –y compartirla con ellos- es genial.

¿Qué significa el teatro?
La vida. El teatro me ha enseñado y me ha dado muchas cosas. Está claro que si no se hubiera cruzado en mi camino, yo no sería el mismo. Y ahora aspiro a convertirlo en mi oficio.
¿Recuerda la primera vez que se subió a un escenario?
Cómo no… Tenía 14 años, y hacía un Romeo del que estaba completamente enamorado. Recuerdo todos los ensayos, nota a nota la dirección, pero en cuanto puse el pie en el escenario todo fue como una montaña rusa. Debió gustarme porque todavía no me he bajado.
¿Recuerda alguna pifia mítica sobre el escenario?
Siempre me río cuando recuerdo una función de "La cantante calva" en la que yo iba todo orgulloso de un bigote que me había pintado y en un momento de la obra, besé apasionadamente a mi mujer –mi amiga Carolina- y le dejé pintado todo el bigote en la parte de la cara que el público no veía. Todos los actores sobre el escenario, además de no poder evitar la risa, tratamos de limpiárselo antes de que se girara, ante su total estupefacción, ya que ella no se veía el bigote pintado. Nos reímos tanto…
¿Qué papel le gustaría hacer sobre las tablas del escenario?
Mil. Ahora estoy muy ilusionado con el Tenorio que estamos trabajando en los Talleres y que estrenaremos en otoño. Don Juan es siempre un reto –da bastante miedo y placer al mismo tiempo- y el equipo de compañeros es maravilloso. Y el siguiente proyecto de Viridiana que aún está gestándose creo que también trae joya. Supongo que el mejor papel es el que está por hacer.

El pudor y la vergüenza son…
¿Atributos sexuales?
¿Y la pereza?
La muerte del tiempo.
Además del teatro, ¿en qué le gusta emplear su tiempo libre?
¿Hay algo más que el teatro? Es broma, no sé, me gusta estar con mis amigos, leer, cantar, escuchar música… Simple, ¿no?

¿Alguna manía inconfesable?
Pues me sonroja un poco, pero cada vez más tengo esas pequeñas supersticiones para subir a un escenario, como entrar con el pie derecho y así.
No soporta...
El orden. Soy terriblemente desordenado con las cosas.
Un deseo por cumplir...
Pido a los dioses que me concedan no pedirles nada.

martes, 24 de noviembre de 2009

Gaviotas subterráneas/ Entrevista de El Periódico de Aragón 11/11/09

Escenarios
GALARDÓN.
El oscense Joaquín Murillo, premio al mejor actor en Barcelona
11/11/2009 EVA GARCÍA
El oscense Joaquín Murillo fue galardonado ayer con el premio al Mejor Actor de la Muestra de Teatro de Barcelona, por Gaviotas subterráneas, de Producciones Viridiana, durante una gala celebrada ayer en la Ciudad Condal.
Para el intérprete fue "una sorpresa". Murillo asegura que se siente "halagado", pero en este caso, reconoció, "el galardón hubiera sido imposible sin el trabajo de Kike Lera y Jesús Arbués", coprotagonista y director de la obra escrita por Alfonso Vallejo. Gaviotas Subterráneas es un duelo interpretativo entre dos personajes que se encuentran y desencuentran en un espacio único, una casa abandonada en la que los dos amigos se citan tras largo tiempo sin verse.

Murillo no asistió a la gala ya que estaba rodando un nuevo capítulo de la serie Chino-Chano (Aragón TV). Él creía que le iban a otorgar el "premio coral" por el trabajo de los dos actores. Además, aseguró que "Barcelona es una ciudad muy especial" y esta muestra de teatro, "muy prestigiosa".
Para el intérprete, "este reconocimiento premia una manera de trabajar, muy pura, ya que el eje de la obra es la relación entre los personajes y estoy agradecido porque mi compañero es tan merecedor como yo del premio".
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